viernes, 14 de agosto de 2009

SEBASTIAN

By Alberto Jiménez Ávila
A la edad de 15 años Sebastian se volvió rebelde, respondón y rencoroso con su madre, a esa edad él empezó a notar cosas que le desagradaban de su padre, su padre y su madre eran idénticos en su forma de ser, engreídos y con muy pocos amigos, y los únicos amigos que tenían eran iguales que ellos, por eso cuando su madre le decía “eres igualito a tu padre”, él se sentía mal, porque se daba cuenta que eso no era verdad, ya que El a diferencia de sus padres, era muy amable con los demás, y confiado, para El todos eran buenos hasta que le demostraban lo contario, en cambio sus padres, siempre decían, todos son malos, inútiles, y de lo peor.

Su padre siempre que llegaba del trabajo, les platicaba de las barbaridades que habían cometido sus compañeros de trabajo, - si no es porque yo estuve ahí, mis compañeros no hubieran sacado la chamba, que tontos son - . Esta era la letanía que siempre escuchaba Sebastian, cuando su padre llegaba del trabajo y se sentaban a la mesa.

Cuando Sebastian empezó a comprender lo que sucedía a su alrededor y oía a su padre, contar lo que le sucedía diariamente en el trabajo, y que él siempre salvaba la situación, se admiraba e imaginaba lo que tenia que hacer su padre. Por eso para él, el único héroe, era su padre, y se le hinchaba el pecho de orgullo cuando se refería a él, -cuando sea grande quiero ser como mi padre, se decía para si mismo, Sebastian.-

Pero conforme fue pasando el tiempo, y él fue creciendo, se fue dando cuenta que tanto su padre como su madre, eran unos mentiroso, todo lo que contaban de su trabajo y de su vida diaria, eran cosas que únicamente sucedían en sus mentes, ya que como todos los demás, eran torpes y cometían errores que todo ser humano esta destinado a cometer en su vida.

A Sebastian le gustaba mucho la lectura, era un hábito muy bueno, porque gracias a eso, El había despertado y abierto los ojos ante la vida, se dio cuenta a muy temprana edad, que a pesar de ser muy inteligente, eso no era suficiente para triunfar en la vida. En la vida hay que ser astuto, a veces hay que ceder y aparentar que hemos perdido, para poder ganar, y otras veces aparentar ser tonto, pero nunca serlo.

A Sebastian le gustaba observar y aparentar que no estaba atento a nada, pero siempre estaba en todo, le gustaba estar informado, y gracias a eso, supo el secreto de su verdadero padre. Se dio cuenta del porque tanto físicamente, como en su forma de ser, él no se parecía a quien creía era su padre, y se alegro de ello.

El día que él nació, su padre biológico murió, su verdadero padre era exactamente como El, amable y jamás criticaba por criticar, muchas veces prefería callar y guardarse su opinión, para no hacer sentir mal a los demás. En cambio a quien creía era su padre y a quien había admirado cuando era un niño, no tenía ni el más mínimo rastro de lo que era su verdadero padre.

Tanto su madre como su padrastro, cuando viajaban a algún lugar, siempre daban su opinión sobre cosas locales sin tener la información completa, o únicamente lo hacían con el afán de sentirse superiores a los demás, cuando era chico, no le daba importancia a eso, pero cuando creció y empezó a tener su propio criterio, se dio cuenta de la mala actitud de sus padres.

A la edad de 17 años sus padres se separaron, ya que a quien el creía ser su verdadero padre, era una persona déspota y cruel, que no únicamente trataba mal a los demás, sino también trataba mal a su madre, y eso a la larga tubo que terminar en la separación.

Sebastian supo también que a su madre siempre le gustaron las relaciones conflictivas, ya que antes de conocer a su verdadero padre, siempre tuvo esa clase de parejas, personas sin escrúpulos y que no la valoraban y a pesar de saberlo, Ella no hacia nada por separarse de ellos, hasta que estos la abandonaban como siempre sucedía.

Sin importar como sea mi madre, siempre la voy a querer, porque es mi madre y me dio la vida, siempre decía eso Sebastian, cuando su novia le hacia notar lo mala que era su madre, su novia se llamaba Juana, una niña muy bonita, a quien no le importaba el trato que le daba la señora cuando visitaba a Sebastian, con tal de estar junto a él. -¿Mama, porque no quieres a mi novia?, porque tiene un nombre feo, “Juana”, que nombre mas corriente y común, ese no es un nombre, ya hasta parece un apodo, le contestaba su madre_

Años después Sebastian termino la universidad, y se fue a trabajar al extranjero, y fue ahí donde conoció a su esposa, “Ivanovna” de origen ruso, de cariño le decían “Ivanna”, su madre cuando la conoció, quedo encantada, sobre todo por el nombre, “Ivanna”, ese nombre siempre me ha encantado hijo, si tu hubieras sido mujer, te hubiese puesto ese nombre.

Pero lo que su madre no sabia, y Sebastian sí, era que el nombre de Iván, Ivanna o Ivanovna, significa Juan o Juanita, y en Rusia es un nombre común que en vez de nombre ya hasta parece apodo, como ella solía decirle a su exnovia de la adolescencia.

Sebastian y su madre no viven en la misma casa, ni en la misma ciudad, ella vive en el país, y él en el extranjero, y únicamente dos veces al año se ven, cuando es fin de año que normalmente El viene a visitarla y pasar las fiestas con ella, o cuando el manda a traerla para que este un mes con ellos en su casa, porque al final de cuenta como dice él, sea como sea, y se comporte como se comporte, es mi madre y nunca la voy a cambiar. Por lo tanto debo quererla como es.

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